jueves, 15 de junio de 2023

Un día cuando me pidieron analizar a Durkheim

 

Durkheim y la educación o de como Hansel y Gretel comen torta mientras son horneados

 

En este análisis pretendo exponer los conceptos fundamentales que vinculan a la pedagogía tradicional con la percepción de Durkheim sobre la educación y la sociedad. Sobre ellos expondré la tendenciosidad para construir una naturalización y ahistoricidad de las relaciones sociales tanto dentro como fuera de la institución escolar.

 

El papel de la escuela en la tendencia liberal tradicional es de preparación intelectual y moral  de los alumnos para cumplir su rol en la sociedad. He de aclarar que la palabra “alumno” es de vital importancia de esta pedagogía pues, tanto para esta como para Durkheim, el individuo carece de luz y toda formación que tenga como proveniente la familia debe disciplinarse por ser representación de su “individualismo estrecho”.

 

En la pedagogía tradicional solo hay un camino: el de la asimilación de los conocimientos impartidos por el docente, y este camino, además, debe ser conquistado por los alumnos exclusivamente a través del esfuerzo. Cualquier dificultad que impida el seguimiento del mismo es responsabilidad del individuo y de no poder deberá buscar una educación más profesionalizante, en otras palabras una educación dirigida más hacia su ambiente laboral. Respecto de esto, Durkheim señala que la educación formal solo debe de encargarse de la formación básica para el desarrollo del rol social  de los individuos. Teniendo como papel principal el aprendizaje de la disciplina y el orden establecido como externos, naturales y únicos, en los que el mismo docente se ve sujeto a seguir. Ignorando la artificialidad de todos los dispositivos de disciplinamiento, tanto morales (educación memorística, sanciones, racionalización del tiempo) como físicos (aulas, pupitre, pizarrón) y su existencia como parte de un devenir histórico cargado de tensiones, contradicciones y acomodaciones.

Los contenidos de esta enseñanza son cortados y descontextualizados tanto de sus fuentes como de la sociedad y solo valorizados por su valor intelectual. Lo importante no es el desarrollo del conocimiento y el aprendizaje de este, sino la memorización y el moral y correcto comportamiento de los alumnos en sus relaciones entre sí y para con la autoridad (el docente).

 

Otra característica supuesta del texto de Durkheim y de la Pedagogía tradicional es que la homologación de  la sociedad con el aula implica tomar a los niños como seres adultos pero sin adiestramiento. Así se ignora cualquier tipo de característica propia del estadio de desarrollo que esté el niño y enfatiza, una vez más, el papel receptivo y mecánico del aprendizaje, construyendo una sola vía posible: la coacción. Entonces las sanciones, no son medidas extremas del sistema educativo ante las situaciones problemáticas y/o necesitadas de control, sino que son la característica primordial que sus supuestos arrojan como camino de acción para educar.

El extracto de Durkheim orienta que el indisciplinamiento, durante cualquier efervescencia áulica, es consecuencia inherente a las relaciones del grupo  que deben ser controladas por medio de algún tipo de sanción,  tanto en términos individuales como en términos grupales, pero debidamente reflexionada para no sobrecargar el  uso del mecanismo disciplinario como emanación de una autoridad individual, sino de razón impersonal que gobierna al mundo. De manera el propio grupo y/o individuo internalice la sanción y la considere necesaria y natural para el correcto desarrollo y progreso, como panóptico psicológico de su comportamiento.  Esto es el mismo tipo de prácticas que Foucault analiza en los centros presidiarios y expone en la siguiente cita de cómo se internaliza:

 

" 'En el coche celular, cuando no se duerme, sólo se puede pensar. A fuerza de pensar, me parece que me provoca el pesar de lo que he hecho; a la larga, sépalo usted, tendría miedo de volverme mejor, y no quiero '. " Vigilar y castigar, M. Foucault

 

Insistentemente, Durkheim habla de la naturalidad de estos procedimientos disciplinarios pero sin atestiguar ninguna reflexión acerca de las condiciones que llevan a los individuos a sus comportamientos. Este vaciamiento es paradojal en los términos de que la propia pedagogía tradicional esgrime su proceso “humanizador” con prácticas mecánicas que desligan al individuo de su realidad social e histórica, pareciendo más un materialismo determinista que un “proceso humanizador”   donde la voluntad no es más que el esfuerzo de “Hansel y Gretel” por recolectar migajas

Para finalizar este análisis, considero importante destacar que la pedagogía liberal propuesta por Durkheim, que es la corazón de lo que se  practica hoy en nuestra sociedad nos conduce a naturalizar el ámbito escolar como extensión de la realidad social. Es claro que nuestros sistemas y planes educativos han tenido modificaciones, re-orientaciones y transformaciones pero sus cimientos de educación liberal pueden evidenciarse sin mucho trabajo, solo hace falta ver las estructuras edilicias de los centro, los métodos de disciplinamiento (aún cuando estos sean por el arrinconamiento que permanentemente vive el sistema a falta de recursos humanos y presupuestales), los discursos sobre esfuerzo personal (inclusive, a veces, dentro de los propios docentes) o las materias y temas que son considerados básicos y prioritarios ante los específicos y “profesionales” (impensable hablar sobre que aprender a cocinar y limpiar son esenciales para el desarrollo de una persona responsable y autartica, esas son habilidades profesionales)  La naturalización  del ambiente escolar, niega por omisión, la construcción histórica de la institución educativa y la artificialidad del espacio escolar secularizado, compartimentado y adoctrinario. Tal vez habría que recordarle a Durkheim lo ya había dicho Marx sobre la educación

 

"La teoría materialista de que los hombres son producto de las circunstancias y de la educación, y de que por tanto, los hombres modificados son producto de circunstancias distintas y de una educación modificada, olvida que son los hombres, precisamente, los que hacen que cambien las circunstancias y que el propio educador necesita ser educado."

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