Durkheim y
la educación o de como Hansel y Gretel comen torta mientras son horneados
En este análisis pretendo exponer los conceptos fundamentales que vinculan
a la pedagogía tradicional con la percepción de Durkheim sobre la educación y
la sociedad. Sobre ellos expondré la tendenciosidad para construir una
naturalización y ahistoricidad de las relaciones sociales tanto dentro como
fuera de la institución escolar.
El papel de la escuela en la tendencia liberal tradicional es de
preparación intelectual y moral de los
alumnos para cumplir su rol en la sociedad. He de aclarar que la palabra “alumno”
es de vital importancia de esta pedagogía pues, tanto para esta como para
Durkheim, el individuo carece de luz y toda formación que tenga como
proveniente la familia debe disciplinarse por ser representación de su
“individualismo estrecho”.
En la pedagogía tradicional solo hay un camino: el de la asimilación de los
conocimientos impartidos por el docente, y este camino, además, debe ser
conquistado por los alumnos exclusivamente a través del esfuerzo. Cualquier
dificultad que impida el seguimiento del mismo es responsabilidad del individuo
y de no poder deberá buscar una educación más profesionalizante, en otras
palabras una educación dirigida más hacia su ambiente laboral. Respecto de
esto, Durkheim señala que la educación formal solo debe de encargarse de la
formación básica para el desarrollo del rol social de los individuos. Teniendo como papel
principal el aprendizaje de la disciplina y el orden establecido como externos,
naturales y únicos, en los que el mismo docente se ve sujeto a seguir.
Ignorando la artificialidad de todos los dispositivos de disciplinamiento,
tanto morales (educación memorística, sanciones, racionalización del tiempo)
como físicos (aulas, pupitre, pizarrón) y su existencia como parte de un
devenir histórico cargado de tensiones, contradicciones y acomodaciones.
Los contenidos de esta enseñanza son cortados y descontextualizados tanto
de sus fuentes como de la sociedad y solo valorizados por su valor intelectual.
Lo importante no es el desarrollo del conocimiento y el aprendizaje de este,
sino la memorización y el moral y correcto comportamiento de los alumnos en sus
relaciones entre sí y para con la autoridad (el docente).
Otra característica supuesta del texto de Durkheim y de la Pedagogía
tradicional es que la homologación de la
sociedad con el aula implica tomar a los niños como seres adultos pero sin
adiestramiento. Así se ignora cualquier tipo de característica propia del
estadio de desarrollo que esté el niño y enfatiza, una vez más, el papel
receptivo y mecánico del aprendizaje, construyendo una sola vía posible: la
coacción. Entonces las sanciones, no son medidas extremas del sistema educativo
ante las situaciones problemáticas y/o necesitadas de control, sino que son la
característica primordial que sus supuestos arrojan como camino de acción para
educar.
El extracto de Durkheim orienta que el indisciplinamiento, durante
cualquier efervescencia áulica, es consecuencia inherente a las relaciones del
grupo que deben ser controladas por
medio de algún tipo de sanción, tanto en
términos individuales como en términos grupales, pero debidamente reflexionada
para no sobrecargar el uso del mecanismo
disciplinario como emanación de una autoridad individual, sino de razón
impersonal que gobierna al mundo. De manera el propio grupo y/o individuo internalice
la sanción y la considere necesaria y natural para el correcto desarrollo y
progreso, como panóptico psicológico de su comportamiento. Esto es el mismo tipo de prácticas que
Foucault analiza en los centros presidiarios y expone en la siguiente cita de
cómo se internaliza:
"
'En el coche celular, cuando no se duerme, sólo se puede pensar. A fuerza de
pensar, me parece que me provoca el pesar de lo que he hecho; a la larga,
sépalo usted, tendría miedo de volverme mejor, y no quiero '. " Vigilar y
castigar, M. Foucault
Insistentemente, Durkheim habla de la naturalidad de estos procedimientos disciplinarios
pero sin atestiguar ninguna reflexión acerca de las condiciones que llevan a
los individuos a sus comportamientos. Este vaciamiento es paradojal en los
términos de que la propia pedagogía tradicional esgrime su proceso
“humanizador” con prácticas mecánicas que desligan al individuo de su realidad
social e histórica, pareciendo más un materialismo determinista que un “proceso
humanizador” donde la voluntad no es más que el esfuerzo de
“Hansel y Gretel” por recolectar migajas
Para finalizar este análisis, considero importante destacar que la
pedagogía liberal propuesta por Durkheim, que es la corazón de lo que se practica hoy en nuestra sociedad nos conduce a
naturalizar el ámbito escolar como extensión de la realidad social. Es claro
que nuestros sistemas y planes educativos han tenido modificaciones,
re-orientaciones y transformaciones pero sus cimientos de educación liberal pueden
evidenciarse sin mucho trabajo, solo hace falta ver las estructuras edilicias
de los centro, los métodos de disciplinamiento (aún cuando estos sean por el
arrinconamiento que permanentemente vive el sistema a falta de recursos humanos
y presupuestales), los discursos sobre esfuerzo personal (inclusive, a veces, dentro
de los propios docentes) o las materias y temas que son considerados básicos y
prioritarios ante los específicos y “profesionales” (impensable hablar sobre que
aprender a cocinar y limpiar son esenciales para el desarrollo de una persona
responsable y autartica, esas son habilidades profesionales) La naturalización del ambiente escolar, niega por omisión, la
construcción histórica de la institución educativa y la artificialidad del
espacio escolar secularizado, compartimentado y adoctrinario. Tal vez habría
que recordarle a Durkheim lo ya había dicho Marx sobre la educación
"La teoría materialista de que los hombres son producto
de las circunstancias y de la educación, y de que por tanto, los hombres
modificados son producto de circunstancias distintas y de una educación
modificada, olvida que son los hombres, precisamente, los que hacen que cambien
las circunstancias y que el propio educador necesita ser educado."
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